¿Temita delicado o qué? “Toño, el diablo sobre ruedas” es el colaborador en silla de ruedas de El Hormiguero.
No es mucha pista porque creo que, sillas de ruedas, tienen todos.
No se ven con la mesa pero el otro día Pablo Motos sacó la suya -para sentarse y estar a la misma altura que el Toño, supongo- y no sé si Trancas o Barrancas (la hormiga alta, creo) le dijo:
“¿Qué pasa, Pablo, te da envidia?“
(!!!)
Con el Hormiguero me pasa eso. Nosequé día hablaban de la Memoria Histórica ésa. Creo recordar que hacían una referencia a cómo eran los lugares de vacaciones con Franco. Sacaban una foto de un cementerio.
Luego cantan eso de “los niños y los Algos nos vamos a la cama”, que es como el “un globo, dos globos, tres globos” de ahora… y ya te vas a cenar… pues con la misma sensación que si hubieras visto un OVNI.
Por eso lo veo: eso, siendo Líder de una secta… es el abc.
“A mayor confusión, más transferencias”, es mi lema.
Pero al tema: Toño. Sale la primera vez en su silla de ruedas motorizada (y tuneada, con su joystick-calavera y tal), guiña los ojos, respira con esfuerzo, se va resbalando poco a poco en la silla y se aúpa a sí mismo.
Es verle y todo lo que estés haciendo parece fácil.
La primera vez hizo una broma parecida a ésta:
“En “Mar Adentro“, yo doblaba las escenas de acción. ¿La de la pajita? Ése no es Bardem. Era yo”
La madre que lo parió. Se me atragantó el yogur.
Me pareció que hablar le resultaba tan difícil que así, hacer humor… chungo.
Pero cuando luego le he vuelto a ver… resulta que no. Resulta que lo que yo vi (creo) era… ¡que estaba nervioso!
Y claro, una vez pasados los nervios del estreno, así, hacer humor chungo… por derecho (que creo que es cuando la gente canta a lo bestia, sin micro ni ná).
Unos días después entró así (cito de memorieta (sic)):
“Llevo una semana entera sin poder salir porque hay muchas escaleras. Y guay que me hayáis llevado comida, ¡pero bajadme algo más que bolsas de patatas, cabrones!”
Colleja a la productora, al canal y a los dueños del plató.
Pero lo más grande, algo del otro día (sobre todo, después de oír la broma de “Mar Adentro” que, ya estando en modo chungo… todo tiene relación):
“¿Por qué siempre que voy a un bar y pido un refresco me preguntan si necesito una pajita?“
Que tiene un final de libro:
“¿Tanto se me nota la cara de vicioso?“