El domingo fui a ver Mataharis, la película de una tal Iciar Bollaín.
Mientras, dejé grabando Sabías a lo que venías, (el programa de Santiago Segura en laSexta), para vérmelo después.
A mí me gustan los domingos así, variaditos.
¿Por qué fui a ver una película española, habiendo más? Por esto:
El viejo truco del cartel y el título ambiguo: ¡pensé que era una peli americana!
Me pasó igual con “Desde que amanece, apetece”.
Lo de “una tal Iciar Bollaín”… es que el nombre no me sonaba de nada. Y eso que, al parecer, ya había hecho cine antes. Lo que es a los multicines de mi centro comercial, yo creo que es la primera peli suya que viene.
Y en mi centro comercial, el cine español se apoya. “Torrente” estuvo meses.
Ahora, Mataharis me encantó. Es como los Ángeles de Charlie… pero aquí. Ah, y con las detectives sin enseñar canalillo ni ducharse ni corretear en bikini de acá para allá (a pesar de todo, la historia se entiende (!!)).
Sale Nuria González, la que salía en los Serrano. Qué tía. Su marido, que sale con ella en muchas escenas, no se lo pone fácil porque… ni la mira; al principio de la peli empieza a leerse algo… y no se lo termina en toda la película.
En otras escenas sale con otro actor muy bueno, que también me apunté el nombre: Antonio de la Torre.
Si el mundo fuera justo, estos dos deberían hacer más pelis de protagonistas.
Pero sí, ya se sabe lo que suele pasar con todas las frases que empiezan por “si el mundo fuera justo”.
Najwa Nimri, a pesar de que por el nombre se ve que es extranjera, habla español superbien. Muy bajito, pero superbien. Como es una detective mamá, ha creado un personaje que habla bajito para no despertar a sus niños.
Le pasa algo… que se enfada pero… sin saber si se tiene que enfadar. O eso entendí yo.
Bueno, pues eso tan difícil, lo borda.
María Vázquez, la tercera de las protagonistas, ¡es clavadita a Iciar Bollaín!
INCISO: los directores, a veces, cuando tienen un papel que les habría gustado interpretar, eligen un actor que sea clavadito a él. Woody Allen lo hizo en Celebrity, con Leonardo Di Caprio.
Su personaje se enamora de uno de los de Aquí no hay quien viva (no el padre del portero). Y esto fue lo único que me fastidió un poco de la película: ¿por qué, en los karaokes, los actores tienen que hacer como que cantan mal?
Porque si cantaran como cantan realmente, sabrías que son actores y se perdería la magia. El cine es así.
Y me pregunto y me contesto a mí mismo porque los líderes… también.
También somos así, quiero decir.
En resumen: cuenta varias historias a la vez, no te lías… y encima hace que parezca fácil.
Yo no entiendo mucho, pero la tal Iciar, o sabe de cine o ha copiado bien de alguien que sabía. Una de dos.
¿Ser director de cine será parecido a montar una secta? Hay que estar a muchos temas, ¿no? Todo el mundo preguntándote todo… supongo que a veces apetecerá decir cosas como:
¿Que cómo quiero la luz en esta escena? ¡Y yo qué sé! ¡Si no sé ni dónde va, con la lechecita de grabarlo todo en desorden para ahorrar!
Un líder de secta, igual. Solo que te preguntan por la luz… y por cómo llegar ahí.
Y si no tienes ni zorra no puedes reconocerlo, porque eso no es de líder.

0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.